OCNOS de LUIS CERNUDA

“EL TIEMPO SIN TIEMPO DEL NIÑO”.

Creo que fue el recientemente fallecido Gabriel García Márquez quien contaba que cuando en su juventud terminó de leer “El gran Meaulnes” de Fournier, comenzó a leerlo otra vez, y luego otra y así no sé hasta cuantas veces. Pues algo parecido me está ocurriendo con Ocnos, no sé cuantas veces serán las que lo lea consecutivamente, porque todavía continúo hipnotizado con estas sublimes páginas de prosa poética que Luis Cernuda dedicó a su querida y odiada ciudad de Sevilla. Leo una y otra vez esta preciosa edición de Turner que tengo junto a mí. Quizás sea yo ese asno que no paraba de comer las palmas trenzadas por Ocnos, o quizás sea porque yo también nací en otoño “encanto de tus otoños infantiles, seducción de una época del año, que es la tuya, porque en ella has nacido”.

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ALICE MUNRO, PREMIO NOBEL DE LITERATURA.

Hace unos días que se ha hecho público el premio Nobel de Literatura que en esta ocasión ha sido para la escritora canadiense Alice Munro. Tengo que reconocer que no he leído nada de ella, pero también tengo que reconocer, sin ningún rubor, que este hecho no me había preocupado demasiado porque han sido bastantes los premios nobeles de literaturas que eran desconocidos para mí, para el público español en general y, en ocasiones, eran unos desconocidos hasta para sus propias familias.

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MR. GWYN. LA ÚLTIMA INTIMIDAD CONTADA POR ALESSANDRO BARICCO.

Tampoco en eso he sido original, pues, como casi todos los que hemos leído sus libros, llegué a Alessandro Baricco a través de la ruta de la seda y no fui, ni mucho menos, un pionero en dicha ruta, porque veo que mi edición de “Seda” es la vigésimo quinta. Era ya un gran éxito editorial cuando la leí, y eso es algo que, normalmente, me retrae. Huyo de los best sellers, quizás sea un prejuicio absurdo, pero reconozco que es así, aunque, finalmente, termino comprando, leyendo y, a veces, disfrutando de algunos, o muchos, de ellos. Seda, es un ejemplo y todos los libros de Auster que tengo en mi biblioteca son otros.

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Paul Auster y su "Diario de invierno"

A sus sesenta y cuatro años Paul Auster acaba de publicar “Diario de invierno”, unas cortas memorias narradas en segunda persona y sin orden cronológico, como si fueran recuerdos trasladados al papel a medida que iban llegando a su cabeza, quizás durante esas noches en las que abandonaba la cama en dirección al sofá tras sufrir los codazos de su mujer, la también escritora Siri Hustvendt, por roncar. Son recuerdos que, como nos ocurre a cualquiera de nosotros, van fluyendo sin seguir un orden en el tiempo, un recuerdo te conduce a otro que puede ser anterior o posterior. Escribe este libro en un momento en el que, como él mismo dice, siente que ha entrado en el invierno de su vida, que se ha cerrado una puerta y se ha abierto otra.

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Tu rostro mañana de Javier Marías.

Acabo de terminar la tercera , última y, en mi opinión, la mejor parte de Tu rostro mañana, una extraordinaria novela de Javier Marías, su obra cumbre, por utilizar uno de los tópicos al uso. Una vez finalizada, mi primer deseo ha sido empezar a leer de nuevo el primer volumen.

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El tambor de hojalata de Grass.

"Nací bajo bombillas, interrumpí deliberadamente el crecimiento a los tres años, recibí un tambor, rompí vidrio con la voz, olfateé vainilla, tosí en iglesias, nutrí a Lucía, observé hormigas, decidí crecer, enterré el tambor, huí a Occidente, perdí el Oriente, aprendí el oficio de marmolista, posé como modelo, volví al tambor e inspeccioné cemento, gané dinero y guarde un dedo, regalé el dedo y huí riendo, ascendí, fuí detenido, condenado, internado, saldré absuelto..."

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Los detectives salvajes de Bolaño.

Está bien esto de escribir sobre un libro que acabas de leer. Está bien, cuando has disfrutado, ya que te permite prolongar tu relación física con el libro, demorar el momento de colocarlo en la biblioteca. Yo he disfrutado mucho leyendo Los detectives salvajes, me he recreado en su lectura.

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Elegía para un americano de Siri Hustvedt

“Voy pensando que un libro nace de una insatisfacción, nace de un vacío, cuyos perímetros van revelándose en el transcurso y final del trabajo. Seguramente escribirlo es llenar ese vacío”.

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El Gatopardo de Lampedusa.

En Sicilia no importa hacer mal o bien: el pecado que nosotros los sicilianos no perdonamos nunca es, simplemente, el de “hacer”...

...Sicilia ha querido dormir a pesar de (los) llamamientos (recibidos) ¿Por qué tenía que escucharlos si es rica, si es sabia, si es civilizada, si es honesta, si es por todos admirada y envidiada, si es perfecta, en una palabra?

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Miguel Delibes. Su vida al aire libre.

Quisiera rendir con estas lineas un modesto homenaje a Miguel Delibes con motivo de su reciente fallecimiento.

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