ÉCIJA Y SU SIGLO DE ORO

La notoriedad que la ciudad de Écija tuvo durante el siglo XVIII queda patente contemplando las casas que distintas familias de la nobleza erigieron en la ciudad en aquella centuria, o los espléndidos templos que levantaron numerosas órdenes religiosas o la sede que poseía un gremio como el de la seda, cuyo producto tenía como destinataria la élite económica de la sociedad. Edificios como los palacios de Benamejí y Peñaflor o la iglesia de los Descalzos son, quizás, los elementos más destacados de un magnífico conjunto barroco.

Pero estas joyas llevan cerca de tres siglos allí y, sin embargo, durante muchos años no han despertado tanto interés turístico como recientemente. En mi opinión los motivos para el crecimiento del turismo cultural hacia Écija, además del auge global de este tipo de turismo, son varios.

En primer lugar las restauraciones llevadas a cabo recientemente, que han puesto aún más de relieve la importancia de sus monumentos, como es el caso de la internacionalmente reconocida y galardonada restauración de la iglesia de los Descalzos.

Otra de las razones considero que puede ser la importancia de los hallazgos arqueológicos de los últimos veinte años, en los que se han descubierto mosaicos y esculturas romanas de notable importancia y belleza, como por ejemplo la “Amazona herida”, unos hallazgos que han enriquecido el interesante Museo Histórico Municipal y que refuerzan la consideración de otra época de esplendor de la ciudad, la de la antigua Astigi romana.

También creo que hay otras razones no menos importantes, como el buen trabajo municipal manteniendo una ciudad limpia y accesible, y la de poder contar con guías tan buenos como Eugenio Benjumea, de la fundación “Tu historia”, que durante cuatro horas nos fue ilustrando, amenamente, por las calles y monumentos de la ciudad. Enhorabuena. Todo esto no hace más que confirmar lo que tantas veces repetimos, invertir en la conservación del patrimonio es una inversión rentable.

Esperemos que el gobierno municipal que salga de las inminentes elecciones continúe impulsando la conservación y mejora del patrimonio cultural de Écija y se anime a invertir, por ejemplo, en la fachada del palacio de Peñaflor, que lleva más de setenta años formando parte del patrimonio municipal y creo que poco se ha invertido en ella durante todos estos años.

Febrero 2019

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