EL MUSEO QUE TODAVÍA NO ES MUSEO

Nos propusimos como actividad del mes de enero visitar lo que pensábamos que era el Museo Bellver, como así lo catalogan todos los medios de comunicación que se hicieron eco de su inauguración tras veinte años de desidia y/o incompetencia, tanto del Ayuntamiento de Sevilla como de la Junta de Andalucía, incapaces de llegar a un acuerdo de aceptación de la donación que el coleccionista Mariano Bellver tenía especial interés en hacer a la ciudad de Sevilla, cuando, al parecer, los requisitos que planteaba el donante no eran demasiado exigentes según publicaba ABC: que se expusiera la colección de manera unitaria y en un lugar digno de tal colección. Al llegar a la casa Fabiola, no vi la palabra museo por ningún sitio. Una banderola hacía mención a la “donación de arte Mariano Bellver”.

Mientras esperábamos a nuestro guía, algunos turistas que pasaban por allí miraban por todos sitios tratando de averiguar qué era aquel edificio. Qué raro, comentábamos, que no hayan puesto “museo” por ningún sitio, y que solo se utilice rotulación en español, teniendo en cuenta los millones de turistas que se reciben cada año en Sevilla y la necesidad que tendrá el municipio de rentabilizar la inversión realizada en la compra, adaptación y mantenimiento de la Casa Fabiola. Pues bien, parece que no es caprichoso que no ponga museo porque, según la legislación autonómica, no puede ser catalogado como tal hasta que no lo autorice la propia Junta de Andalucía, previa presentación, por parte del Ayuntamiento de Sevilla, de la documentación requerida en la ley 8/2007 de la Junta de Andalucía. Por curiosidad he leído dicha ley y los requisitos no parecen complicados para un proyecto iniciado hace dos décadas: Disponer de un inventario, contar con una estructura organizativa adecuada, contar con un plan de viabilidad, contar con inmueble adecuado, horarios estables de visita al público. En definitiva, nada que el Ayuntamiento no haya podido hacer en veinte años o, al menos desde que se firmó el acuerdo definitivo con Mariano Bellver para instalar la colección en la casa Fabiola. Desde que el ayuntamiento presente la documentación, la Junta tiene seis meses para comunicar su conformidad o reparos…ya hace tres meses que se inauguró el “museo”, confío que cuando llegue la autorización o si ya ha llegado, que el ICAS haga más visible para los visitantes la condición de museo del edificio.

Otra particularidad del Museo Bellver (llamémosle ya así), es que la entrada es gratuita para sevillanos y residentes en Sevilla, como ocurre en otros centros municipales, pero si esos sevillanos van acompañados por un guía tienen que pagar la entrada. ¿Por qué? Teóricamente por no tener que hacer unas colas que no existen y por reservar para el grupo las salas que se van visitando, cosa que no se ocupan de hacer. Si se tratara de visitas privadas, lo entendería, pero en visitas durante el horario de apertura al público me parece incomprensible. ¿Por qué no ocurre lo mismo en el Espacio Santa Clara o en el Alcázar?

Yendo a lo positivo. Bienvenido sea este nuevo espacio que enriquece la ya importante oferta cultural de la ciudad, aunque se haya tardado veinte años en hacerlo realidad y resaltar que, en mi opinión, ha sido un acierto la elección de la casa Fabiola para acoger la donación de las pinturas, esculturas y mobiliario que Mariano Bellver y Dolores Mejías fueron coleccionando a lo largo de todas sus vidas.

Enero 2019

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