REENCUENTROS CON ANÍBAL GONZÁLEZ

Los autores de la escultura que representa al arquitecto Aníbal González, que se encuentra en la glorieta que lleva su nombre, frente a la Plaza de España, la titularon “Reencuentro”. Con este título tratan de evocar el reencuentro del arquitecto con su obra cumbre, la Plaza de España, una obra que no pudo finalizar al presentar su dimisión unos meses antes de culminarla. Quizás el título también podría simbolizar el reencuentro de la Sevilla oficial con el arquitecto que tanto aportó a la transformación urbanística de la ciudad y a su personal estética actual. Aníbal González, admirado y reconocido por sus conciudadanos, fue una víctima de la permanente batalla cultural que se lleva librando en Sevilla desde hace más de cien años entre la tradición y la modernidad.

Sufrió y padeció mucho Aníbal González con la Plaza de España. Sufrió con los problemas presupuestarios, sufrió un atentado a su vida por un grupo anarquista que lo culpaban de que los trabajadores no consiguieran las reivindicaciones laborales que planteaban. Sufrió con las críticas de la Academia de Bellas Artes, que en el acta de una de sus sesiones dejó constancia de su disconformidad con las dos torres de la plaza, los “giraldillos”, porque consideraban que eran “costosos, innecesarios y poco bellos”. Sufrió con las críticas de una parte de la ciudad porque entendía que la altura de estas torres competía con la de la Giralda que debía destacar de manera notoria, casi en exclusiva, en el horizonte de la ciudad, otra polémica sevillana recurrente. También se habrá revuelto más de una vez en su tumba con las críticas de algunos colegas arquitectos que han considerado reaccionarios sus proyectos. Pero a pesar de todo ello, además de la aprobación popular de sus contemporáneos, Aníbal González ha conseguido la aprobación del más justo e implacable de los tribunales, el del tiempo, que como dice el refrán, “termina poniendo a cada uno en su lugar” y a él, tanto sus paisanos como los millones de turistas que han visitado la ciudad y contemplado sus obras a lo largo de los años, lo han situado como un arquitecto cumbre en la historia de Sevilla.

Gracias al coronel José Miguel Arroyo nos pudimos reencontrar y redescubrir a Aníbal González visitando el edificio central de la Plaza de España, un edificio que hoy está ocupado por el Cuartel General de la Fuerza Terrestre y que ha sido plató cinematográfico en películas como Lawrence de Arabia. José Miguel Arroyo nos condujo e ilustró por y sobre éste magnífico edificio, un edificio que conoce y quiere tras más de veinte años trabajando en él, un edificio que el ejército, de la mano de Patrimonio del Estado, su propietario, conserva impecablemente. En la visita admiramos sus magníficos detalles de cerámica, de mármol y de ladrillo tallado, contemplamos su espléndido patio central, su hermosa capilla y el coqueto teatro y, como colofón, disfrutamos con las maravillosas vistas de la Plaza de España que se pueden contemplar desde sus balcones. Fue un agradable reencuentro.

Enero de 2018.

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