SOROLLA. UN JARDÍN PARA PINTAR Y PARA CREAR.

En uno de los textos de la exposición que podemos disfrutar en Caixaforum Sevilla, “Sorolla. Un jardín para pintar” dice que Sorolla no fue el único pintor de la época interesado en la jardinería, que también lo estuvieron Monet o Caillebotte, que todos ellos “pasaron de pintar el paisaje a crearlo para ellos mismos”.

Me parece muy interesante la frase que remarco porque ese es el leitmotiv de la exposición, el proceso de creación del propio jardín de Sorolla a través de su experiencia personal en jardines andaluces que fue visitando y pintando para tomar ideas para el suyo propio, para crear su propio paisaje. Ideas que fue tomando tras visitar, admirar y pintar los jardines del Alcázar y del Parque de María Luisa de Sevilla y los patios de la Alhambra de Granada.

Nos acercamos a través de esta exposición a un Sorolla distinto, menos conocido, con una pintura más relajada, más suelta, que la de sus maravillosas y luminosas escenas de playa. Es un Sorolla más íntimo, que pinta obras para sí mismo o para regalar a su esposa, Clotilde o a sus familiares, obras, bocetos algunos de ellos, que les sirvieron de inspiración a ambos para crear sus anhelados jardines personales. Unos jardines que deseaban que tuvieran espacios que sirvieran como refugio personal, otros para pintar y otros para la vida social.


En palabras de la directora del Museo Casa de Sorolla, Catalina Luca de Tena, la creación de su propio paisaje en los jardines de su casa llegó a ser una pasión y casi una obsesión para el pintor.


Algunas de las obras expuestas ya tuvimos la oportunidad de contemplarlas en 2007 en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y en el Palacio Episcopal de Málaga, en la exposición “El agua en la pintura andaluza”, cuyo comisario fue Juan Lacomba.


La exposición de Caixaforum incluye entrañables cartas entre Sorolla y su mujer en las que el pintor explica a Clotilde detalles ornamentales o botánicos de rincones de los jardines que va visitando y que podrían servir para el que estaban proyectando en su casa de Madrid. Son cartas con textos, dibujos y aromas, aromas que regalaba a su mujer a través de flores que a veces depositaba entre las hojas de la carta, flores del jardín visitado. También podemos ver dibujos, esculturas originales que decoran distintos rincones de alguno de los tres jardines de la casa del pintor, así como elementos cerámicos, también muy presentes en los jardines andaluces visitados por Sorolla y que él incluyó en los suyos, porque a través de la cerámica conseguía tener en su jardín, hasta en los días más crudos del invierno madrileño, una amplia paleta de color.


Cipreses, limoneros, mirtos y naranjos; rosas, jazmines, lirios y adelfas. Cerámica y color en los jardines andaluces visitados por Sorolla, en los jardines soñados y finalmente en los jardines ejecutados en su casa. El color, la luz, el paisaje, elementos básicos de la pintura y vida de Sorolla, el pintor referente del luminismo en España.


Septiembre 2017

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Sorolla: Un jardin para pintar y para crearFoto de Florencio CostanFoto de Florencio CostanFoto de Florencio CostanSorolla: Un jardin para pintar y para crear