VISITANDO EL HOSPITAL E IGLESIA DE LA CARIDAD

Sorprende comprobar que un lugar que ofrece la posibilidad de disfrutar de un conjunto de pinturas de grandes maestros, de una colección en la que nos encontramos, entre otras, con, nada menos, que siete óleos de Murillo, cuatro obras cumbres de Valdés Leal, una de Herrera el Viejo y un Zurbarán; donde podemos admirar un espléndido conjunto escultórico de Pedro Roldán, como es el maravilloso retablo del altar mayor, representando el Santo Entierro de Cristo y una impactante escultura del mismo artista representando al Cristo de la Caridad. Que un lugar donde podemos contemplar elegantes patios con fuentes italianas y cerámica holandesa, donde podemos descubrir partes de las arcadas medievales de las Reales Atarazanas de Sevilla integradas en salas y patios y todo ello conservado durante trescientos cincuenta años por una entidad benéfica como es la Hermandad de la Santa Caridad que tuvo como fin fundacional realizar la obra de misericordia de enterrar a los muertos, enterrar cadáveres que aparecían en el río o de ajusticiados cuyos cuerpos no reclamaban ningún familiar, una entidad que lleva acogiendo en este hospital, durante tres siglos y medio, a personas que se encuentran durante su vejez en situación de pobreza y soledad.

Pues bien, digo que sorprende que un lugar con estos contenidos y con esta historia, no esté suficientemente identificado por los más de dos millones de turistas que visitan Sevilla cada año, incluso diría que es un lugar desconocido para muchos sevillanos. Resulta lamentable que ni siquiera se cite en algunas guías turísticas de gran difusión, como por ejemplo la Guía Repsol 2017. No parece existir o no tiene interés para el autor de la guía. Es un demérito para el editor de dichas guías que resta credibilidad a las mismas, porque cuando omiten algo de este nivel que conoces bien, resulta inevitable preguntarte si las recomendaciones que te hacen para otras ciudades que no conoces o conoces peor, están seleccionadas con el mismo escaso criterio.

Pero esta falta de visibilidad también es algo que deberían analizar, tanto la institución propietaria de dicho patrimonio artístico, como las autoridades responsables del turismo en Sevilla y Andalucía.

Aunque estos hechos se podrían justificar por la amplitud y la variedad de edificios de gran valor histórico-artístico que hay en Sevilla, de ninguna manera parece justificable la ausencia de uno de este calibre.

Algo que no me sorprende, aunque si me genera desazón, es ver que en plataformas online, cada vez más utilizadas, sobre todo por los más jóvenes, a la hora de planificar un viaje, ir a un restaurante o realizar una visita turística, como es por ejemplo Tripadvisor, donde cualquiera puede escribir y dejar grabado para la posteridad cualquier disparate y que dicho disparate computa para la valoración final del mayor o menor interés turístico de un lugar o de la calidad de un restaurante, te encuentres con alguna valoración del Hospital e Iglesia de La Caridad de 1 sobre 5, que equivale a un pésimo (2 malo, 3 normal, 4 bueno, 5 excelente) y el comentario que hace el usuario que ha otorgado la pésima calificación es que no hay nada que ver, que solo es una iglesia sin ningún interés. Es verdad que esta valoración resta nota, pero afortunadamente queda diluida por una mayoría que valora con más criterio y justicia. De todas formas te puedes esperar cualquier cosa cuando ves una valoración con similar puntuación de un visitante del Alcázar, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, que ponía como todo comentario de su pésima calificación, que le pareció un lugar aburridísimo.

Creo que poner en valor, como se dice hoy, conjuntos como el del Hospital e Iglesia de la Caridad, es responsabilidad, en primer lugar, de la entidad titular de dicho conjunto, en segundo lugar, de las autoridades turísticas locales y autonómicas, qué dentro de sus labores de promoción turística, deberían dar mucha más visibilidad a lugares de la calidad histórica y artística, de la altura, del Hospital e Iglesia de la Caridad, si es que pretendemos atraer un turismo cultural de alto nivel. Pero también es responsabilidad de la llamada sociedad civil, contrarrestando comentarios disparatados en las plataformas online o en las redes sociales y difundiendo y animando a quien no lo conozca a conocerlo, y eso, modestamente, es lo que pretendemos con las reseñas y fotos que publicamos en nuestra web y en nuestra página de Facebook.

En la medida de lo posible, recomendamos realizar la visita al Hospital de la Caridad, de manera guiada y completa, para poder conocer las galerías altas, la sala de cabildo y la espectacular vista de la iglesia desde el coro. Resultará más cara, pero también hay que recordar que, como decía el guía citando a alguien cuyo nombre no recuerdo, la Hermandad de la Santa Caridad lleva 350 años en pérdidas, y que con el importe de las entradas colaboramos con el mantenimiento del patrimonio artístico de este conjunto y con la obra benéfico-asistencial que realiza esta admirable institución.

Confiamos que, al menos, durante el “Año de Murillo” que arrancará a finales de 2017, el Hospital e Iglesia de la Caridad ocupen el sitio que se merecen, habida cuenta de la vinculación del pintor con esta institución y por las siete obras de Murillo que lucen las paredes del templo.



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