PASEANDO POR SEVILLA LA VIEJA

Dedicamos la mañana de un sábado ventoso a pasear por la que, en el Renacimiento llamaban, Sevilla la Vieja, a pasear por las ruinas de la ciudad romana de Itálica, cuna de los emperadores romanos Trajano y Adriano y uno de los primeros asentamientos estables romanos en la Península Ibérica.

Lo hicimos de la mano de Perfiles de Sevilla que proponen una actividad que lleva por título “Itálica, fábula del tiempo” en la que realizan un recorrido lineal por el tiempo, desde la vetus urbs a la nova urbs, desde la ciudad antigua al “barrio residencial” que impulsó el emperador Adriano en la parte alta de la ciudad en la que pasó su infancia. Una nueva ciudad con importantes casas en la que se siguen descubriendo preciosos mosaicos que adornaban sus suelos y muy cerca del gran anfiteatro que se levantó extramuros.

Mientras veía el teatro romano, las termas menores, los mosaicos que jalonan las calles de aquella Sevilla la Vieja, el anfiteatro y también la aparentemente modesta actividad arqueológica que se desarrolla allí, me acordaba de un artículo de Rosario Fernández que el pasado 26 de octubre publicó el periódico Expansión: “El patrimonio cultural un sector muy rentable”. En este artículo la autora analiza el retorno de cada euro invertido en la recuperación del patrimonio cultural que, en el año 2013, fue de 22,3 euros por cada euro invertido. Por eso no entiendo que cuando pregunto por qué no hay más actividad de arqueólogos y restauradores en Itálica se me responda que no hay dinero. ¿Cómo que no hay dinero para un sector que retorna más de 22 veces lo que se invierte en él? Y lo de Itálica lo hago extensivo a otros muchos bienes de interés cultural que permanecen cerrados en Andalucía porque no hay dinero para restaurarlos, cuando, como se dice en el citado artículo, es algo tremendamente rentable desde un punto de vista de los ingresos que genera y desde el punto de vista del empleo, sí, del empleo, algo que algunos deberían tener muy en cuenta considerando que estamos en la región con mayor tasa de paro de Europa. Parece que alguien tiene que aprender todavía la diferencia entre gastar e invertir, y, además, de invertir en algo muy rentable para la sociedad desde un punto de vista cultural y económico.

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