CUENCA EN OTOÑO

Casi todos los que fuimos a la convocatoria de Cuenca habíamos estado en alguna ocasión en esta preciosa ciudad, pero creo que todos, excepto Mariano y Teresa, conquenses y magníficos organizadores del viaje, decía que todos, descubrimos una Cuenca nueva. En primer lugar por la estación del año, el otoño, el color de los árboles en las hoces del Huécar y Júcar, en la Laguna de Uña, o en Las Torcas, hacían aún más bellos estos parajes. En segundo lugar por encontrar, los que hacía tiempo que no íbamos, una Cuenca con sus monumentos y calles mucho más arregladas, “puestas en valor” como se dice hoy. También disfrutamos de una visita distinta por la calidad de los guías que tuvimos, Olga en la visita a la ciudad de Cuenca, Celina en la visita al Museo de Arte Abstracto Español y Guillermo, durante las visitas a la Ciudad Encantada y, muy especialmente, al sorprendente y poco explotado turísticamente, Paraje Natural de Las Torcas de Palancares. Todo ello nos aportó una perspectiva nueva de esta ciudad en la que, como se reconoce unánimemente y que ha sido uno de los motivos para su declaración como Patrimonio de la Humanidad, la arquitectura, la naturaleza, el arte, y yo añadiría que la gastronomía, coexisten en una perfecta armonía. Todo un deleite sensorial y espiritual.

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