IN VANDALIA CARMONA

El día elegido para visitar Carmona fue el 30 de mayo, festividad de san Fernando, que es a quien se le atribuye la frase inscrita en el escudo de la villa "SICVT LVCIFER LVCET IN AURORA, ITA IN VANDALIA CARMONA" (como el lucero luce en la aurora, así en Andalucía Carmona).

Juan Lacomba, nuestro reciente guía por la exposición de los pintores andaluces en la colección Abelló, también utilizó “In Vandalia Carmona” como título del libro del que es coautor y en el que se recogen siete ensayos sobre esta ciudad, a la que tan ligado se encuentra personal y profesionalmente.

Como dice su lema, luce la ciudad, y también su vega, con todo su esplendor, desde los miradores de sus torres, luce con su pasado romano, con su interesante necrópolis y con la belleza de la escultura de la joven Servilia.

Luce en la Puerta de Sevilla, en la que cartagineses, romanos y musulmanes dejaron sus huellas. Y en la plaza de abastos de aires castellanos y en las casas miradores renacentistas de la plaza de San Fernando, y en el Alcázar del Rey Don Pedro. Y brilla Carmona con el gótico de Santa María, iglesia hermana de otro templo que lleva por nombre Santa María (de la Sede), la catedral de Sevilla, a la que tanto evoca, y brilla con la recogida monumentalidad de su monasterio de Santa Clara, donde una procesión de santas elegantemente vestidas por el taller de Zurbarán, te conducen hasta el altar. Me venía, al verlas, el recuerdo de la exposición que se realizó en otro monasterio de Santa Clara, en el de Sevilla, un monasterio donde las clarisas ya no “santifican la jornada a través de la Liturgia de las Horas” y donde se ha dado paso a un espacio cultural municipal en el que, entre otras, hemos podido disfrutar de la exposición a la que nos acompañó Juan Lacomba, citada al inicio de esta reseña, y aquella otra de “Santas de Zurbarán. Persuasión y devoción”, que es la que me venía a la memoria al ver la galería de cuadros que adornan la nave del templo del monasterio de Santa Clara de Carmona.

Y por todos estos rutilantes lugares nos guio con suma amabilidad y conocimiento Rafael Morales, de Adarve Patrimonio Cultural. Rafael nos condujo hasta dejarnos en suerte en la puerta de un restaurante de aires taurinos, Curro Montoya, digno colofón a una jornada excelentemente organizada por nuestro socio Manuel Rodríguez-Sañudo.

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