AI WEIWEI. RESISTENCIA Y TRADICIÓN

El arte contemporáneo no es, precisamente, lo que más tirón tiene en la sociedad, ni tampoco entre los miembros de nuestra asociación, por lo que organizar una actividad relacionada con el mismo siempre comporta riesgos de inasistencia. Finalmente, movidos por la curiosidad, la trayectoria vital del artista o por dar un paseo en una mañana de domingo por la antigua Cartuja de Santa María de las Cuevas, nos animamos a visitar la exposición de Ai Weiwei “Resistencia y tradición” un cuarenta por ciento de los miembros de la asociación, fue la actividad de menor asistencia del año, pero no está mal teniendo en cuenta el tema, aunque fue una pena, porque la impresión de la gran mayoría de los que acudimos fue excelente, superó en mucho nuestras expectativas. María Felisa Sierra, del Servicio de Formación del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo fue nuestra guía y tiene gran parte del mérito de la satisfacción con la que terminamos la visita. Una guía excelente que nos fue situando en primer lugar en el edificio que acoge la exposición y el CAAC, nos hizo un resumen de su historia y de los diferentes usos que tuvo a lo largo de la misma, entre otros fue una fábrica de algo tan presente en la obra de Ai Weiwei como la cerámica, la fábrica de Pickman concretamente. A continuación nos informó sobre los motivos por los que se decidió situar cada obra de la exposición en las estancias donde se encuentran, para, seguidamente, introducirnos en la vida del artista, en el compromiso asumido con su pueblo y con la defensa de los derechos humanos, sistemáticamente violados por el régimen chino, y finalmente explicarnos las ideas que ha querido representar en cada una de sus obras.

Conociendo este proceso terminas admirando las obras, no solo por su estética final, o por la dificultad de ejecución de las mismas, sino por la capacidad del artista para expresar conceptos, complejos algunos de ellos, a través de sus obras. La fragilidad individual pero la capacidad de resistencia de la colectividad, es expresada mediante millones de pipas de girasol (planta simbólica por haber sido utilizada por la propaganda de Mao, él era el sol y el pueblo los girasoles que siempre estaban orientados hacia él). Estas pipas fueron realizadas, una a una, en porcelana, por más de mil personas que habitan una zona artesanal de China de gran tradición cerámica. Individualmente, cada una de estas semillas es frágil, como cualquier pieza de porcelana, pero agrupadas, formando una gruesa alfombra, pueden ser pisadas sin que lleguen a fracturarse. La lámpara chandelier roja de inmensas proporciones, como todo en China, caída en el suelo de la nave de la iglesia, recordando en su forma a los dragones, tan utilizados en las celebraciones de aquel país, simbolizando la caída y progresiva transformación del régimen chino, nos pareció a todos asombrosa y deslumbrante en su elaboración, estética y simbolismo.

No quiero terminar esta reseña sin agradecer al CAAC las facilidades que siempre nos da para realizar nuestras actividades. En definitiva, una gran exposición y toda una experiencia, que algunos medios especializados han calificado como el acontecimiento cultural del año en España.

Trause.

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