SANTA MARIA LA BLANCA ABRE NUEVAMENTE SUS PUERTAS.

La cita fue un sábado a las diez de la mañana en la puerta de la Iglesia de Santa María la Blanca, reabierta tras dos años de obras de consolidación y restauración parcial. Carmen Riego fue nuestra guía, nadie mejor que ella que ha sido una de las restauradoras de los azulejos del templo.

Esta iglesia parroquial de Santa María la Blanca se levantó sobre una de las tres sinagogas que en el año 1253 otorgó Alfonso X el Sabio a la población judía que por entonces residía en la ciudad de Sevilla.

Con el tiempo estas sinagogas se transformaron en templos cristianos, siendo consideradas Santa Cruz y Santa María la Blanca templos dependientes directos de la catedral de Sevilla.

 En el siglo XVII, bajo el patrocinio de Justino  de Neve, se convirtió en la máxima exaltación del barroco sevillano, con sus impresionantes yeserías de los hermanos Borja, colocadas bajo las bóvedas encamonadas.
 
Durante la visita, Carmen nos explicó las obras llevadas a cabo, para salvar las cubiertas que estaban totalmente arruinadas y evitar que el agua penetrara en el templo dañando las famosas yeserías, abofando los revestimientos de azulejos y afectando a los retablos y pinturas.
 
Las obras han consistido en la sustitución de las cubiertas, la restauración de los paños de azulejos y una nueva solería de mármol, quedando para el futuro, para cuando se tengan disponibilidades monetarias, la restauración de las yeserías, pinturas y retablos.
 
Durante los trabajos se han descubierto trazas  y arquillos de la antigua sinagoga, unos están a la vista en la zona de lunetos, donde originalmente estaba una de las pinturas de Murillo que pudimos contemplar en la exposición de los Venerables y otros han quedado tapados junto al altar.
 
Sobre la restauración de la cerámica, Carmen Riego nos explicó el proceso realizado, desde el desmontaje de todos los azulejos, la inmersión en agua destilada y la nueva colocación y reposición con nuevos, en algunos casos, pero siempre pegados utilizando morteros de cal a semejanza de las técnicas originales. Aprendimos  a distinguir los nuevos de los originales, mediante  “técnica digital”, si al pasar la mano el tacto es suave son nuevos, si es rugoso son antiguos, por el color es muy difícil ya que los originales también tienen tonalidades diferentes entre sí.
 
Finalmente y ateridos por el frío acabamos la visita, no sin antes fisgonear la zona del patio de la casa del párroco.
 
En el exterior  entre todos y después de un sesudo trabajo, se tradujo la inscripción que figura en la fachada “ Hac est Domus Dei et Porta Coeli” 1741 (ESTA ES LA CASA DE DIOS Y PUERTA DEL CIELO), donde no hubo dudas fue en la fecha.

Y a continuación después de un cafelito nos dirigimos hacia la cita de las 12, en el Palacio Arzobispal.

Manuela Cordero.
Marzo 2013

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